Sobre las 9 de la noche daba comienzo una representación más de la obra de teatro "El Bululú". A los pocos minutos del inicio una actriz interpreta y recita el poema de Luis Cernuda "Si el hombre pudiera decir lo que ama"... no la dejaron... Tal fué la mala fortuna y la mala educación de un grupúsculo de adolescentes dispuestos a "reventar" la función desde el mismísimo comienzo.
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Obra "El Bullulú" - Fotografía Manuel Arenas |
Desde el comienzo se pidió sólo respeto a los actores. La asistencia no era obligatoria, más bien, como una especie de premio, les sería valorado positivamente la contestación posterior de un breve y fácil cuestionario sobre la obra y la actividad.
Produce tristeza, rabia e impotencia ver este problema en parte de nuestra juventud. No quiero entrar en las causas, la cosa puede ser compleja y no es este el mejor lugar para tratarlo, pero me temo que no sería muy descabellado decir que este tipo de cosas son síntomas de una sociedad enferma y de la que TODOS somos parte integrante. Hasta el más apartado de una sociedad es parte de ella, lo quiera o no.
La esperanza, a pesar de todo, es que no se trató de la totalidad del público, sino sólo de una pequeña parte decidida a estropear (creemos que sin conciencia ninguna) lo que se les venía a ofrecer.
Nosotros, los que estamos llevando adelante este proyecto, hemos de aprender de la experiencia y afrontar el resto de representaciones con la mayor dignidad posible porque creo que hemos hecho un trabajo y un esfuerzo que se debía hacer y que merecía la pena.
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Un momento de la representación de "El Bululú" - Fotografía Manuel Arenas |